“Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te estés quieto” Salmos 83:1 ¿Es increíble no? Como las cosas se nos pueden salir de control, pareciera que un día todo está normal y dicha normalidad dudara para siempre y el día siguiente es todo lo contrario y pareciera que nunca saldremos de ese desierto temible.